¿Qué parte de esto quiero de verdad?
Hacer fotografías, tener un estudio y vivir de la fotografía son cosas relacionadas, pero cada una exige algo distinto. Ponle nombre a lo que te ilusiona. Te ayudará a reconocer otras maneras de acercarte a ello.
Cuando una idea te hace mucha ilusión, es fácil empezar a pensar en todo lo que podría llegar a ser. A mí me pasó con mi estudio de fotografía.
Estas son algunas preguntas que me habría venido bien hacerme con más calma.
Hacer fotografías, tener un estudio y vivir de la fotografía son cosas relacionadas, pero cada una exige algo distinto. Ponle nombre a lo que te ilusiona. Te ayudará a reconocer otras maneras de acercarte a ello.
Que alguien lo necesita. Que estaría dispuesto a pagar. Que me gustará hacerlo a diario. Escribe esas suposiciones y piensa cómo podrías comprobar alguna antes de comprometerte más.
Tiempo, responsabilidades y recursos disponibles. El punto de partida es distinto para cada persona. Empezar mientras mantienes tu trabajo también puede ser una forma de cuidar una idea.
Algo que hayas probado, una conversación con alguien que lo necesita o una primera experiencia haciendo ese trabajo. Decide qué quieres aprender y cuándo volverás a revisar el camino.
No hace falta tenerlo todo claro. Empieza por lo que sabes hoy.